miércoles, 14 de septiembre de 2016

El relato se escapa, así como lo hacen las buenas ideas. Casi siempre jugando a las escondidas en los vericuetos paupérrimos de mi intelecto. Con la velocidad de un roedor pequeño se escabullen detrás de esa maderita o perforan acá y allá buscando lugares oscuros y húmedos. En vano el intento de retomar el hilo perdido; inútil perseguir voluntariosamente lo inalcanzable. La razón es la carrera, nunca la meta. Por eso siguen estos dedos como continuación de masa pensante, infructuosos y desesperados practicando su baile de hormiguitas sobre el teclado.
Ahora se rinden.
Y luego retoman.

Al final veremos juntos el resultado.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El ejercicio de conversar con uno mismo presenta algunas dificultades, desde el comienzo hasta la última palabra. Los sonidos rebotan en la cabeza, reverberan, irrumpen y estallan como olas.
El acto de la creación sugiere esta íntima conversación con varios propósitos, siendo el indispensable ponerse de acuerdo con todos mis Yo, que se aman y odian e ignoran como grandes protagonistas de mi infortunio.
La inmensidad de opciones se vislumbra antagónica y tediosa: es momento de un vómito interno, o de mirar el afuera repleto de luchas y desacuerdos; catarsis del alma o análisis del intelecto; mis culpas o las tuyas, la realidad o la fantasía, uno o el universo.
Nada de esto tiene sentido. Será por eso que es tan bello.